viernes, 5 de julio de 2013

DIBUJOS ANIMADOS y II

No hace mucho tiempo redacté en la blog una entrada referente a los dibujos animados. Podéis visitarla en el enlace que acabo de insertar.

Ha pasado el tiempo, las edades, los niños se hacen mayores, y cada vez el panorama de dibujos animados que puede ver un niño disminuye.

El primero de Julio de este año el canal Cartoonito, ejemplo de material libertario, sin demasiado mensaje, pero enormemente educativo (vease bananas en pijama en la foto) ha desaparecido de las plataformas de pago españolas.

A falta de esta opción, el niño ha de conformarse con Clan (RTVE) y Boing (Mediaset). Aparte puede encontrar a Los Simpson (Atresmedia) y los canales de Disney de los que no me apetece ni hablar.

Como espectador adjunto, durante estos años de crecimiento de la niña, he podido valorar la oferta, en principio amplia, mucho más amplia que en nuestras épocas de la UHF, en las que nos teníamos que conformar con Los Picapiedra, Looney Tunes, Hanna Barbera, y la animación ininteligible de origen eslavo.

Pero, pero, pero, oh amigos, en un pedo de Los Picapiedra había más intención que en todo el canal Boing entero, en una ventosidad del pato Lucas había más insurreción que en toda la obra completa de Karl Marx.

Y esto es lo que están acotando, disminuyendo.., cercenando. Eliminan canales y dotan a otros, como la FOX (Los Simpsom) de cobertura global y mundial. Debéis tener cuidado con los Simpsom, mucho cuidado, porque a los mayores nos gustan mucho más que a los niños. Cuídado. No debéis olvidar que no hace mucho tiempo que los directivos de la cadena FOX, sus padres y abuelos también, se reunían en torno a una cruz en llamas con caquiruchos blancos de penitente.

El amigo K. Dick, el grande, uno de los más grandes ingenios del siglo XX, acostumbrado a escribir las historias más originales que ha visto USA desde Poe, nos decía con razón:

El poder de las realidades espurias nos golpea hoy en día -esas falsificaciones deliberadamente construidas nunca penetran el corazón del verdadero ser humano. Yo miro a mis hijos ver televisión y al principio temo por lo que les están enseñando, pero luego me doy cuenta que ellos no pueden ser corrompidos o destruidos. Ellos miran, ellos escuchan, ellos entienden, y, luego, cuando y donde sea necesario, descartan. Hay algo poderosísimo en la habilidad de los niños para resistir lo fraudulento. Un niño tiene la visión más clara, la mano más firme. Los tramposos, los promotores de la farsa, intentan ganarlos en vano. Es cierto, las compañías de cereales han logrado vender cantidades enormes de desayunos basura; las cadenas de hamburguesas y perros calientes venden infinidad de comida rápida irreal a los niños, pero su corazón profundo late con firmeza, inalcanzable e intocable. El niño de hoy puede detectar una mentira más rápido que el adulto más sabio de hace dos décadas. Cuando yo quiero saber lo que es cierto, le pregunto a mis hijos. Ellos no me preguntan; yo les pregunto a ellos.

Con eso me quedo, y eso espero.., pero.., amigo Phillip, las armas con las que amenazan ahora tienen una potencia mucho mayor que las de antes..., mucho mayor.

Esperemos que tengas razón.

Lctr.

PS. Si quieren ver el texto completo de K. Dick pinchen aquí

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La Pantera Rosa mola. También recuerdo grabado a fuego en mi infantil cerebro a Simbad el marino, que tirando del cinturón se ponía cachas.

No sigo los dibujos animados actuales pero lo poco que he visto al hacer zapping alguna vez me resulta poco comprensible. Entonces pienso que cómo lo voy a entender si no soy un niño.

Rg

Anónimo dijo...

Y la Hormiga Atómica, el Pájaro Loco, los Autos Locos, Popeye, Tom y Jerry, etc.

Rg

Anónimo dijo...

Lctr, este texto deja las cosas muy claras: El Gran Hermano realmente NO ES una cámara, es un emisor de televisión.
.

Lecter dijo...

Sí Roger, el otro día pude ver, no sé en que canal, METEORO, que también era de la época. Pero vista ahora de mayor era decepcionante.

Sí maníasmias, así es, muchas veces me pregunto que cuando consigan que estemos todos transformados en vainas, qué pasará después, qué sentido tendrá esto.